La silla como actitud. David Estal.

enero 24, 2011 § 3 comentarios

Maneras de sentarse en el espacio público

En general, la silla, como mobiliario urbano, contiene una contradicción: que no se puede mover. Da igual dónde mire, dónde esté orientada, si está sola o en compañía; la cuestión, según las políticas urbanas municipales, es la seguridad, no el disfrute, no la educación, no la ciudadanía. Frente a esta forma preestablecida de usar el espacio público, mi silla naranja, que antes formó parte del balcón de mis vecinos de enfrente que, al mudarse, perdieron 30 cm de balcón, y por tanto, perdieron su silla; pues tiene una personalidad situacionista (su pareja se rompió), que juega a la oca en la ciudad y que mira dónde quiere. En definitiva, es pública porque se puede usar libremente. Que conste que esto no es solo una cuestión social o moral, también lo es por un valor estético.

Mi silla naranja estudiando. San Nicolás. Valencia. 29/9/2009

Mi silla naranja al sol. San Nicolás. Valencia. 2/2/2010

Mi silla naranja peleando. San Nicolás. Valencia. 1/3/2010

Mi silla naranja en una conferencia. EASD. Valencia. 4/3/2010

Mi silla naranja en fallas. San Nicolás. Valencia. 16/3/2010

Mi silla naranja en un “Desayuno con Viandantes”. Cisneros. Valencia. 27/3/2010

Mi silla naranja en un bar. Serranos. Valencia. 27/3/2010

Mi silla naranja en un bar. Viveros. Valencia. 24/1/2011

David Estal es arquitecto, miembro de Estal Klouman arquitectos y uno de los artífices de Desayuno con Viandantes

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