Hamaca. Alberto Alonso Oro

junio 23, 2011 § Deja un comentario

hamaca.

1. f. Red alargada, gruesa y clara, por lo común de pita, la cual, asegurada por las extremidades en dos árboles, estacas o escarpias, queda pendiente en el aire, y sirve de cama y columpio, o bien se usa como vehículo, conduciéndola dos hombres. Se hace también de lona y de otros tejidos resistentes. Es muy usada en los países tropicales.

Hamaca | collectie.tropenmuseum.nl

Cuando mencionamos la hamaca ¹ inmediatamente nos evoca un día de verano, en un lugar idílico, en un estado de completa relajación y disfrute. Por ello, todavía hoy, es uno de los métodos más populares de descanso en cualquier parte del mundo, aunque su origen se remonta a hace casi 1000 años, en la península del Yucatán.

Pareja de vacaciones | ReubenInStt  | flickr.com

La extensas rutas comerciales establecidas entre las naciones indias de América Central y América del Sur, propicio que la hamaca se extendiese por los distintos territorios y que desarrollaron una multitud de estilos. Esta difusión ha causado disputas por el origen del invento.

Las primeras hamacas se tejían a partir de los filamentos de corteza del árbol de Hamack, y se asemejaban a las redes de pesca, pero con amplias aberturas y gruesos nudos. Con el paso del tiempo se produjo un cambio en el material de fabricación, la corteza se sustituyó por el sisal, debido a la abundancia de esta planta en el entorno natural y a que sus fibras eran más maleables y confortables, lo que favorecía una variedad de diseños, colores y tamaños. Actualmente se elaboran de algodón, de fibras poliéster o polipropileno aunque paulatinamente se produce un regreso a los tradiciones materiales, a la fibra vegetal y animal. La técnica y la forma de la fabricación utilizadas en una hamaca tradicional, no han evolucionado sustancialmente o casi nada con respecto a las actuales, lo que pone de manifiesto la creatividad, la inspiración y la maestría de este pueblo en las técnicas empleadas, ya entonces altamente sofisticado.

 

La Historia general delas Indias… [General History of the Indies]. Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés. 1535 | international.loc.gov

Con la llegada de Colón al Nuevo Mundo, la hamaca se introdujo finalmente en Europa, en distintos ámbitos aunque con un mayor auge en los navíos, donde rápidamente se convirtió, para los marinos europeos, especialmente ingleses y franceses, en un lugar para el descanso muy apreciado y generalizado, ya que la hamaca se mueve al ritmo del navío, evitando el riesgo de ser arrojado al suelo. Pero no sólo eran empleadas par dormir, también tenían una función defensiva en la batallas navales, ya que enrolladas formaban bultos apretados que atascadas en estantes sobre las bordas del barco aportaban protección contra el fuego de armas. Con esto, Colón cambió la costumbre de los marineros de acostarse en los duros e incómodos catres de barco, y que gozó de una continuidad de tres siglos en la marina europea.

Henry Morgan Recruiting for the Attack | es.wikipedia.org

Así lo describe Fray Bartolomé de las Casas:

“…los que fueron de los navios a traer el agua dijeron al Almirante que habían estado en sus casas y que las tenían de dentro muy limpias y que sus camas y paramentos de casa eran como redes de algodón” […] “…estas llaman en esta Española hamacas, que son de hechuras de hondas, no tejidas como redes, los hilos atravezados, sino los hilos a la luenga, van sueltos, que pueden meter los dedos, tajados con otros hilos tupidos como randas, muy bien artificiadas, de la hechura de los arneros que en Sevilla se hacen de esparto.  Estas hamacas tienen un buen estado de cumplido o de largo, y a los cabos deste largo dejan, de los ismos hilos della muchas asas, y en cada una una braza de cada parte, y al cabo de todos ellos juntanse como en un puño, y deste puño de los postes de las casas los atan de ambas partes, y así quedan las hamacas en el aire y allí se echan, y como ellas sean las buenas de tres y cuatro varas y más en ancho, ábrenlas cuando se echan como abriríamos una honda que fuese muy grande, ponense atravesados como en sosquín, y así sobra de la hamaca con que cobijarse y porque no hace frio alguno, bastanles. Para quien usa dormir en ellas cosa es descansada, son muy limpias y para los caminos, aun en Castilla los veranos, serían harto estimadas.”

En el siglo XIX Gran Bretaña, extendió el uso de la hamaca a las prisiones como elemento estándar de descanso, sin embargo cayeron en desuso debido a que los internos realizaban armas con los componentes metálicos.

Por hammockspoint.com

Más recientemente el ejército de los Estados Unidos las emplearon en las distintas contiendas del planeta así como en el programa de vuelos espaciales.

Como otros muchos artefactos o elementos creados por los nativos americanos, se han extendido alrededor del mundo por su versatilidad, flexibilidad y economía, “ya que una hamaca no es sólo cómoda, ahorra también mucho espacio”.

Desde hace mucho, la hamaca ha conquistado cada vez más espacios y lugares, como lugar de descanso diario, incluso llegando a sustituir totalmente a la cama. Poco a poco se ha convertido es un parte imprescindible en el equipaje de muchos “de sus admiradores”.

LA HAMACA PARAGUAYA

4 de junio de 1935. Estamos en otoño, pero el calor, sigue apretando y no parece muy dispuesto a dar un respiro. En un lugar aislado en tierras de Paraguay, Cándida y Ramón, un matrimonio anciano de campesinos espera el regreso de su hijo, que partió al frente, para luchar en la guerra del Chaco. También esperan la llegada de la lluvia (que a pesar de los pronósticos no llega nunca), del viento (que no sopla), que el calor desaparezca (pero que sigue impertérrita a pesar de la estación), que la perra deje de ladrar (aunque nada consigue dejar que ladre) y por último, esperan que las cosas mejoren. Y ese instante de eternidad se sitúa entre el pasado y el futuro por llegar. Pero dentro de la pareja cada uno ve las cosas a su manera: Ramón, el padre, hace frente a la espera con optimismo, mientras que Cándida, la madre, está convencida que su hijo ha muerto y que es inútil esperar nada. Pero los papeles se invierten durante la espera: el padre y la madre reciben una señal del hijo que les va a hacer cambiar de actitud y de postura.

¡Disfruten!

Aberto Alonso Oro, La Coruña, 30 años, arquitecto. Editor de veredes.

Notas:

[1] Diccionario Indio del Gran Tolima: “Et.Ta.Hamaka–(dormir,Según Goeje-N.E.II.).Amaca–(Acosta) Amaza–(Las Casas). En Gabili–Amaca.Puede también tener raíz Kechua: Samacú=descansar. No se encuentra la palabra en ningún escritor europeo antes del descubrimiento de América“.

Bibliografia:

http://www.hammock-hammocks.com

http://www.netzhaengematte.de

http://www.hamacas.org

http://www.rae.es

http://www.wikipedia.org

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La silla como actitud. David Estal.

enero 24, 2011 § 3 comentarios

Maneras de sentarse en el espacio público

En general, la silla, como mobiliario urbano, contiene una contradicción: que no se puede mover. Da igual dónde mire, dónde esté orientada, si está sola o en compañía; la cuestión, según las políticas urbanas municipales, es la seguridad, no el disfrute, no la educación, no la ciudadanía. Frente a esta forma preestablecida de usar el espacio público, mi silla naranja, que antes formó parte del balcón de mis vecinos de enfrente que, al mudarse, perdieron 30 cm de balcón, y por tanto, perdieron su silla; pues tiene una personalidad situacionista (su pareja se rompió), que juega a la oca en la ciudad y que mira dónde quiere. En definitiva, es pública porque se puede usar libremente. Que conste que esto no es solo una cuestión social o moral, también lo es por un valor estético.

Mi silla naranja estudiando. San Nicolás. Valencia. 29/9/2009

Mi silla naranja al sol. San Nicolás. Valencia. 2/2/2010

Mi silla naranja peleando. San Nicolás. Valencia. 1/3/2010

Mi silla naranja en una conferencia. EASD. Valencia. 4/3/2010

Mi silla naranja en fallas. San Nicolás. Valencia. 16/3/2010

Mi silla naranja en un “Desayuno con Viandantes”. Cisneros. Valencia. 27/3/2010

Mi silla naranja en un bar. Serranos. Valencia. 27/3/2010

Mi silla naranja en un bar. Viveros. Valencia. 24/1/2011

David Estal es arquitecto, miembro de Estal Klouman arquitectos y uno de los artífices de Desayuno con Viandantes

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