Linum…

marzo 3, 2013 § Deja un comentario

En el curso de la jornada sobre madera y diseño organizada por el Cluster de la Madera descubríamos algunos diseños de Carlos Seoane, arquitecto colaborador de Peter Eisenman, David Chipperfield y Alvaro Siza entre otros. Además de arquitecto premiado y docente reconocido, Carlos es un diseñador prolífico con especial predilección por el mundo de la iluminación. Los diseños presentados el pasado jueves en Santiago son sin embargo varias piezas de mobiliario y entre ellas destacan dos asientos: La butaca Linum I y el sofá Linum III.

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El diseño de las piezas se apoya en una estructura de tableros canteados con listones de madera maciza sobre los que se colocan los cojines. La sencillez del planteamiento y la aparente facilidad de la forma final no impiden la existencia de innumerables matices en la geometría de los muebles. Linum III es al mismo tiempo sofá, mesa y estantería recordando la complejidad del sencillísimo “sofadesk” desarrollado en 2002 por John Pawson en la Baron House.

sofadesk

Desde su propio nombre, los asientos de Seoane rinden homenaje al lino, material histórico presente en muchas civilizaciones clásicas como tejido, soporte para la escritura, combustible e incluso remedio contra ciertas enfermedades. El uso de lino en tejidos tiene especial significación en Galicia pues ha pervivido a lo largo del tiempo manteniendo una especial vinculación con la cultura popular a través del traje. En el caso de la serie Linum, el diseñador ha incorporado una proporción de lana para hacer más suave la tela sin que deje de ser completamente natural.

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Los diseños de Seoane forman parte de la rehabilitación de una antigua casa rectoral en Abegondo, cerca de A Coruña. Los mismos materiales utilizados para hacer habitable la casa sirven al arquitecto para resolver la decoración de sus estancias llegando incluso a diseñar el mobiliario de la sala noble en el caso de estos asientos. Otras piezas de mobiliario de aquella rehabilitación pueden verse en la web de amosega.

imágenes: google images / texto: elías cueto

…sillas y sonrisas.

septiembre 19, 2012 § Deja un comentario

En “filosofía del diseño” apuntaba Vilém Flusser que los objetos estorban, que la propia palabra “objeto” comparte con la palabra “obstáculo” su raíz latina: ob-iectum. Y señalaba el filósofo el camino para quienes estuviesen atentos: La conveniencia de que en un futuro los diseñadores insistieran cada vez menos en la cualidad de obstáculo de lo que ofrecen a sus clientes y se concentrasen más en sus diseños como vehículo de conexión entre ellos mismos y los consumidores. Flusser nombraba como la capacidad “dialógica” de los productos humanos, la capacidad de cualquier objeto cultural para generar un diálogo no verbal entre el diseñador y el consumidor.

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A esta capacidad de los objetos para servir como medio de relación entre dos personas se consagra el trabajo reciente de díez+zeid. Un trabajo que se expone a partir de hoy mismo en la barcelonesa Viçon, ariete del diseño en España desde no se sabe ya cuándo que sigue fiel a su labor de ampliar horizontes.

Los hermanos Díez han ampliado el sentido de su labor como diseñadores al diversificar su trabajo desde el diseño para la producción hacia un diseño per se, una pura concepción de objetos que dan que pensar y hacen sonreír de forma similar a como lo hacen los poemas objeto de Joan Brossa.

A algunos el Passeig de Grácia nos queda lejos y no podremos estar en la inauguración a las 19:00, pero somos afortunados por haber podido disfrutar de un primer contacto con parte de este material de Díez+Díez en Vigo, gracias precisamente al trabajo de otros hermanos cuya labor es un ariete del diseño en España… los Sirvent en este caso.

Imagen: díez+zeid / Texto: Elías Cueto

Sillas en el London Design Museum, una visita guiada…

septiembre 3, 2012 § Deja un comentario

Gracias a Dezeen, podemos disfrutar de una rápida visita guiada al London Design Musuem y sus sillas. Deyan Sudjic, el director de la institución, selecciona y comenta algunas de las más importantes piezas de la historia del diseño industrial. Ocho minutos que merecen la pena…

The Sea Chair Project

julio 16, 2012 § Deja un comentario

Un hermoso proyecto: Recopilar los plásticos abandonados en las playas para fabricar sillas. Eso es The Sea Chair Project, una idea premiada por RCA en 2011 y de la que surgen las primeras unidades en 2012.

Imágenes: Link citado.

¿Nos estamos ablandando?

junio 9, 2012 § Deja un comentario

Daisuke Motori es un joven arquitecto japonés en cuyo trabajo lo informal y lo doméstico frecuentemente son fuente de inspiración y dan lugar a objetos que acompañan de forma cómplice. Uno de sus primeros trabajo es Lost in sofá, una versión un tanto irónica del Kubus sofá diseñado por Josef Hoffmann. En 1910 el arquitecto de la Secession sometía las curvas y los mullidos característicos de los salones vieneses a un provocativo rigor matemático.

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Conviene no olvidar que pocos años antes Hoffman había lanzado Sitzmachine -literalmente máquina de sentarse- un diseño que si bien hoy parece propio de un gusto modernista y decorativo, con su sólo nombre suponía toda una provocación estética y anticipaba el planteamiento popularizado posteriormente por Le Corbusier al hablar de la vivienda como “máquina para habitar” o el edificio como un “cubo que funcione”.

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Casi cien años después del cubo centroeuropeo, Daisuke Motori produce un sofá cúbico. Sin embargo el rigor formal y constructivo de Otto Wagner y sus seguidores parece haber quedado atrás. El japonés se distrae con ese misterioso fenómeno que hace que los pliegues de los sofás sean lugares donde se pierden y encuentran cosas, de forma tan inesperada como inofensiva. En este nuevo diseño se abandona el tacto severo del cuero en favor de tejidos domésticos con estampados y texturas cálidos; más propios de calcetines y pijamas que de los salones de los grandes industriales europeos de principios del siglo XX.

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Esta aproximación al sofá como un lugar de abandono personal, de relajación física pero relajación también de la voluntad, se materializa nuevamente en Sleepy chair. Si el anterior diseño motivaba cierto relajo y desorden siendo cómplice de la pérdida temporal de objetos irrelevantes, en este caso el asiento está pensado para perder la compostura y quedarse literalmente dormido. El sofá es simplemente un futón que se incorpora ligeramente para dar respaldo al usuario sin dejar de invitarle a que se escurra y se olvide de todo.

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El último trabajo de Daisuke Motori es Flip series, un conjunto de piezas para sentarse que pueden ser utilizadas en al menos dos posiciones diferentes. El diseño geométrico de la silla que permite dos diferentes formas de sentarse es un tema que ha sido abordado anteriormente. Sin ir más lejos, el gallego Alejandro de la Sota diseñó las Silla-tumbona A y B. El producto ideado por el arquitecto gallego era algo complejo y se basaba en el movimiento relativo de las piezas que formaban la estructura para poder ofrecer dos asientos diferentes. Además acompañaban las distintas formas de sentarse en ella, materiales con sus diferentes cualidades de dureza y calidez como el cuero, la madera o la rejilla introducida en el prototipo B.

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Los diseños del joven arquitecto japonés apuestan por una sencillez extrema, casi näif. Utilizando la tecnología de sixinch, logra diseños de una sola pieza y escasísimo peso. La conversión de un asiento en otro se logra mediante un simple giro. De hecho el movimiento basculante es parte del diseño del asiento uno de cuyas formas de sentarse es frecuentemente la de la mecedora. Los colores desenfadados y la blandura del uretano dan forma a los diseños y, junto con una música golosa, todo ello nos habla de una aproximación al diseño, producción y consumo de objetos alejada de los rigores modernos, alejada de Wagner, de Hoffman o de la Sota.

<p><a href=”http://vimeo.com/32039505″>Flip series #3 Daisuke Motogi × sixinch JAPAN</a> from <a href=”http://vimeo.com/user9153825″>Daisuke Motogi</a> on <a href=”http://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Texto: Elías Cueto. Imágenes:

http://www.iconicinteriors.com,

http://www.chairblog.eu,

http://dskmtg.com,

http://alejandrodelasota.org

Otto e mezzo

mayo 17, 2012 § Deja un comentario

En el contexto hedonista y decadente de un balneario decimonónico destacan una serie de originales asientos. Sillas vacacionales de color blanco desde las que los personajes, impecablemente vestidos, se entregan a la buena vida y se dejan ver ufanos con todas sus miserias e histerismos.

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Aparentemente autobiográfica, la película de Fellini desgrana los problemas de identidad, inseguridad y crisis creativa a través de las evoluciones de su protagonista: un director consagrado que se enfrenta al inicio inminente de un nuevo rodaje al tiempo que es asediado por perturbadoras visiones en forma de sueños y recuerdos.

En ese contexto irreal aparece en el inicio de la película el modelo más exótico y radical de asiento: Un gracioso banco acústico desde el que los personajes disfrutan las aguas medicinales y la música de Wagner. Este asiento para escuchar es lo suficientemente ancho para ser utilizado en pareja y es en él donde encuentra Guido (Mastroiani) el primer espacio de intimidad de la película y recibe la devastadora opinión que sobre su proyecto tiene un afamado crítico cinematográfico.

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Si bien la mayor parte de las sillas de la película son las clásicas Thonet o los anónimos muebles de tubo de acero habituales de las terrazas exteriores, al final de la historia reaparecen unos asientos originales y excesivos capaces de producir un espacio entorno al usuario. Se trata de unas bellísimas sillas de mimbre blanco que gracias a una generosa capota construyen una coraza alrededor de quien las ocupa. Disponen además de unos ventanucos laterales de tal forma que sin menoscabar la discreción resulta posible fisgar a ambos lados.

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Recuerda este último diseño a algunos trabajos de Jaime Hayón, especialmente la Showtime producida por BD que con tan irreverente descaro hace suya esa atmósfera dulzona y ligera del dolce fare niente.

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Texto: Elías Cueto. Imágenes: Otto e mezzo; hayonstudio.com

Silla Playboy

mayo 6, 2012 § Deja un comentario

Tras la insistente recomendación de mi amigo Elías Cueto, prolífico articulista en este blog (o debiera decir post_ista), he sucumbido a la lectura del  libro de Beatriz Preciado, Pornotopía (Editorial Anagrama), cuyo subtítulo reza Arquitectura y sexualidad en “Playboy” durante la guerra fría.

Este exhaustivo ensayo aborda la vida y, sobre todo, la obra de Hugh Hefner, creador de la revista Playboy. He de decir que mi conocimiento sobre el tema no pasaba de haber visto en reiteradas ocasiones las voluptuosas portadas de esta firma (sentimiento de culpabilidad). Sin embargo, esta ignorancia sobre la materia no es en absoluto relevante, puesto que una de las primeras ideas que se desmonta es que la revista no nace tan solo como revista erótica sino también como revista de interiores. Nos situamos a mediados del siglo pasado, después de la Segunda Guerra Mundial; Playboy empieza a publicar, algo hasta la fecha desconocido, los interiores y las escenas de la vivienda norteamericana. Una visión totalmente erótica, ya que se desvela públicamente la privacidad del hogar; es el primer desnudo residencial. Hoy, la pornografía está a la  orden del día, basta revisar cualquier revista de arquitectura.


Otra de las ideas que nos descubre la autora del libro y que nos conduce a nuestro tema fetiche de las sillas es el de la emancipación masculina. Véase, a continuación, la cita de Víctor A. Lownes (socio de Hefner), citado en Russel Miller.

“Poseía todo lo que un hombre puede desear: una esposa bella y cariñosa, dos hijos magníficos, una casa espléndida y un buen trabajo. El único problema era que se aburría como una ostra. Odiaba el club de tenis, la interminable noria de cócteles y barbacoas, las banalidades y la autocomplaciente respetabilidad de la vida de ensueño de la clase media americana. Confesaba, pesaroso, que lo único que lograba animarlo era la perspectiva de tener encuentros sexuales extraconyugales. Un día, en 1953, sencillamente salió por la puerta y nunca regresó.”

Escena familiar, 1950 – ¿Presente?

Se pone de manifiesto la voluntad de aquel hombre de los años 50 de huir de un espacio totalmente feminizado como era la casa suburbana. Así pues, uno de los primeros refugios que encuentra ese hombre es el del ático urbano. En ese nuevo hábitat es donde el rol de los muebles y en particular de las sillas toma un papel protagonista. Beatriz Preciado lo define así:

“Playboy concede a los muebles cualidades sobrenaturales, representándolos como auténticas prótesis del soltero que suplementan su incapacidad para ligar sin ser pescado.”


Sofá D70, Bosani, 1954

En realidad, lo que se ensalza es la capacidad mutante de los muebles, como el citado sofá adaptable D70 de Borsani. En el contexto de apartamento de soltero, el sofá pierde su carga simbólica, de pieza de congregación familiar alrededor de un televisor, y se convierte en una herramienta sofisticada para pasar de una conversación de flirteo a una escena amorosa, activando un simple mecanismo. Igualmente, se les confiere este valor a determinadas sillas; en el libro, se cita la silla womb de Saarinen, aunque creo que se está refiriendo a la silla tulip del mismo au
tor, dice así:

“En la sala de estar, explica el artículo, la silla womb de Saarinen puede fácilmente desplazarse a derecha o izquierda para transformar el área de trabajo en zona de ligue (y viceversa), con el consiguiente ahorro de esfuerzo y tiempo para el soltero.”

Sillón womb, Eero Saarinen, 1948 / Silla tulip, Eero Saarinen, 1956

Veamos la situación contemporánea de estos asuntos.

Imágenes y texto: Xulio Turnes.

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